5 de julio

San Antonio María Zaccaria


San Antonio María Zaccaria nació el 15 de diciembre de 1502 en Cremona, Italia.

Provenía de una familia noble y acaudalada; su padre murió cuando él era aún niño, y su madre, Antonietta Pescaroli, lo educó en la fe cristiana con gran esmero.

Desde joven, Antonio mostró una profunda inclinación hacia la vida religiosa y una gran devoción por los pobres y necesitados.

Antonio estudió medicina en la Universidad de Padua, obteniendo su grado de médico a los 22 años.

Sin embargo, sentía una vocación más profunda por la vida religiosa y decidió abandonar su práctica médica para dedicarse al sacerdocio.

Fue ordenado sacerdote en 1528 y comenzó su ministerio en Cremona, donde rápidamente se destacó por su predicación fervorosa y su dedicación a la reforma espiritual de la comunidad.

En 1530, fundó la Congregación de los Clérigos Regulares de San Pablo, más conocida como los Barnabitas, junto con Bartolomeo Ferrari y Jacopo Antonio Morigia.

La orden tenía como objetivo la renovación espiritual del clero y la revitalización de la vida cristiana entre los laicos.

San Antonio María Zaccaria también fundó la Congregación de las Hermanas Angélicas de San Pablo y colaboró en la creación de una orden de laicos asociados, los Oblatos de San Pablo.

San Antonio era conocido por su celo reformador y su énfasis en la devoción a la Eucaristía y la Pasión de Cristo.

Promovió la práctica de las Cuarenta Horas de adoración y la recitación del Oficio de la Pasión.

Su predicación era intensa y buscaba despertar un fervor religioso auténtico en un tiempo de crisis para la Iglesia.

A pesar de su intensa actividad, San Antonio María Zaccaria tuvo una vida breve.

Falleció el 5 de julio de 1539 en Cremona, a los 36 años, agotado por su labor incansable y sus austeridades.

Fue beatificado por el Papa León XIII el 3 de enero de 1890 y canonizado por el Papa León XIII el 27 de mayo de 1897.

Es recordado por su papel fundamental en la reforma católica y su compromiso inquebrantable con la renovación espiritual y moral de la Iglesia y la sociedad.